"El síndrome antifosfolipídico catastrófico, que sólo aparece en el 1% de los casos, tiene una mortalidad cercana al 50%", Dr. Ricard Cervera, Premio Dr. J.Font 2016

23 Enero 2017

“Se trata de un estudio internacional en el que hemos seguido durante 10 años a 1000 pacientes afectos de síndrome antifosfolipídico procedentes de 20 centros europeos” explica el Dr. Ricard Cervera, cuyo proyecto ha sido elegido como ganado del Premio Dr. J.Font 2016. “Pienso que resulta muy gratificante obtener el reconocimiento al trabajo de investigación realizado por parte de un jurado formado por colegas expertos independientes”, apunta el doctor durante esta entrevista.

 

 

 

¿En qué consiste concretamente y de forma resumida su proyecto de investigación?

Se trata de un estudio internacional en el que hemos seguido durante 10 años a 1000 pacientes afectos de síndrome antifosfolipídico procedentes de 20 centros europeos. El análisis de forma prospectiva de una cohorte tan amplia de pacientes nos ha permitido conocer las características clínicas, inmunológicas, evolutivas y de respuesta al tratamiento de esta enfermedad descrita en los años ochenta y en la que nuestro equipo de investigación contribuyó a su descripción original.
El síndrome antifosfolipídico es una enfermedad autoinmune caracterizada por el desarrollo de fenómenos trombóticos, tanto arteriales como venosos o en la microcirculación, así como abortos de repetición y otras complicaciones obstétricas (muertes fetales, retraso en el crecimiento fetal...), asociados a la presencia de anticuerpos antifosfolipídicos, como el anticoagulante lúpico o los anticuerpos anticardiolipina y anti-beta-2-glicoproteína I.
Aproximadamente, la mitad de los pacientes desarrollan este síndrome junto a otra enfermedad autoinmune, fundamentalmente a lupus eritematoso sistémico, pero la otra mitad lo desarrollan de forma aislada (síndrome antifosfolipídico primario).

¿Qué pueden aportar los resultados de este trabajo al mundo de la ciencia, por un lado, y a los pacientes, por otro?

Con los datos de este estudio podemos precisar la prevalencia de cada una de sus manifestaciones clínicas, tanto las más frecuentes (trombosis venosas en extremidades inferiores, accidentes vasculares cerebrales, abortos de repetición), como las infrecuentes (como una forma multiórgánica de extremada gravedad denominada “síndrome antifosfolipídico catastrófico” que sólo aparece en el 1% de los casos pero que conlleva una mortalidad cercana al 50%). También nos ha permitido conocer mejor las tasas de repuesta a los diferentes tratamientos, las complicaciones asociadas a dichos tratamientos y las principales causas de muerte.
Los pacientes pueden ahora beneficiarse de un mejor conocimiento de esta enfermedad por parte de los médicos, lo cual favorece un diagnóstico precoz y la instauración rápida del tratamiento más adecuado.

¿De qué manera puede ayudarle el presupuesto de que está dotado el premio que le ha concedido Mutual Médica?

Este premio permitirá continuar los estudios epidemiológicos sobre el síndrome antifosfolipídico que nuestro equipo de investigación está llevando a cabo, fundamentalmente el mantenimiento del registro internacional sobre la variante más dramática (síndrome antifosfolipídico catastrófico) que coordinamos desde nuestro centro (“CAPS Registry”).

¿Cómo describiría la situación de la investigación médica en nuestro país, en relación al resto de países de nuestro entorno?

Por lo que respecta a las enfermedades autoinmunes, y más concretamente sobre el síndrome antifosfolipídico y el lupus eritematoso sistémico, diversos grupos de investigación de nuestro país realizan investigación puntera y lideran proyectos internacionales. Por ejemplo, en la actualidad miembros de nuestro equipo lideramos la red “European Forum on Antiphospholipid Antibodies”, el consorcio “Lupus Academy” o el registro “CAPS Registry”.

Invite a sus compañeros de profesión a participar en este premio.

Pienso que resulta muy gratificante obtener el reconocimiento al trabajo de investigación realizado por parte de un jurado formado por colegas expertos independientes. Ello también significa un estímulo para continuar realizando tareas de investigación que, en el caso de los médicos clínicos como nosotros, debe compaginarse con la asistencia médica y tareas de docencia.